La Teoría del Desarrollo a Escala Humana como Marco Teórico y Metodológico
para el Diseño de Políticas Públicas y
Programas de Desarrollo Nacional
RESUMEN
Este
artículo examina las limitaciones estructurales del sistema contemporáneo de
organización del Estado bajo el modelo neoliberal y burocrático, caracterizado
por su enfoque productivista y la fetichización del Producto Interno Bruto
(PIB). Como alternativa paradigmática, se analiza la teoría del Desarrollo a
Escala Humana (DEH) formulada por Manfred Max-Neef, Antonio Elizalde y Martín
Hopenhayn. A partir de una revisión teórica y analítica, se argumenta que la
gestión pública moderna genera una proliferación de satisfactores destructores,
pseudo-satisfactores e inhibidores que invisibilizan las múltiples pobrezas no
materiales y desencadenan patologías colectivas. Como respuesta metodológica e
institucional, se propone una reorganización del aparato estatal fundada en la
sustitución de la estructura ministerial sectorial por Nodos de Articulación
Sinérgica (Vida y Cuidado; Comprensión y Creación; Ciudadanía e Identidad;
Autodependencia Territorial), la descentralización radical a escala local y la
adopción de indicadores cualitativos de bienestar. Finalmente, se discuten los
desafíos de implementación derivados de las tensiones político-económicas
frente al mercado globalizado, las inercias burocráticas y la necesidad de una
articulación armónica entre la gestión micro-territorial y las estructuras
macro-estatales.
Palabras clave: Desarrollo a Escala Humana,
Estado contemporáneo, necesidades humanas fundamentales, satisfactores
sinérgicos, políticas públicas, autodependencia local, Manfred Max-Neef.
ABSTRACT
This
article examines the structural limitations of the contemporary state
organization system under the neoliberal and bureaucratic model, characterized
by its productivist focus and the fetishization of the Gross Domestic Product
(GDP). As a paradigmatic alternative, it analyzes the Human Scale Development (HSD)
theory formulated by Manfred Max-Neef, Antonio Elizalde, and Martín Hopenhayn.
Based on a theoretical and analytical review, it argues that modern public
management generates a proliferation of destructive, pseudo, and inhibiting
satisfiers that overshadow non-material multiple poverties and trigger
collective pathologies. As a methodological and institutional response, a
reorganization of the state apparatus is proposed based on the replacement of
sector-based ministerial structures with Synergic Articulation Nodes (Life and
Care; Understanding and Creation; Citizenship and Identity; Territorial
Self-Reliance), radical decentralization at the local scale, and the adoption
of qualitative welfare indicators. Finally, implementation challenges arising
from political-economic tensions with the globalized market, bureaucratic
inertia, and the need for a harmonious articulation between micro-territorial
management and macro-state structures are discussed.
Keywords: Human Scale Development, contemporary state,
fundamental human needs, synergic satisfiers, public policy, local
self-reliance, Manfred Max-Neef.
1. INTRODUCCIÓN
Resumen de La teoría del Desarrollo a Escala Humana,
Esta
teoría formulada por el economista chileno Manfred Max-Neef junto
con un equipo multidisciplinario (Antonio Elizalde y Martin Hopenhayn) a
finales de los años 80, plantea un cambio radical de paradigma: el
desarrollo no debe centrarse en los objetos ni en el crecimiento económico,
sino en las personas.
1. Principios
fundamentales
· Las personas antes que las cosas: El
crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) o la acumulación de bienes
materiales no garantizan una mejor calidad de vida. El verdadero desarrollo se
mide por la calidad de vida de las personas.
· Necesidades vs. Satisfactores: Max-Neef
marca una distinción crucial:
o Las necesidades humanas fundamentales
son pocas, delimitadas y clasificables. Son las mismas
en todas las culturas y en todos los periodos históricos. Lo que cambia a
través del tiempo y las culturas no son las necesidades, sino la forma o los
medios con que se satisfacen.
o Los satisfactores son
las formas de ser, tener, hacer y estar (individuales o colectivas) con las que
se busca atender una o más necesidades.
2. Clasificación
de las Necesidades Humanas
Max-Neef propone una matriz donde
cruza dos dimensiones de necesidades:
A. Dimensiones Existenciales
Se refieren a los modos de
vivenciar las necesidades:
1. Ser: Atributos
personales o colectivos (ej. salud, autoestima, receptividad).
2. Tener: Instituciones,
herramientas, leyes o normas (ej. hogar, libros, derecho al trabajo).
3. Hacer: Acciones
personales o colectivas (ej. investigar, cooperar, descansar).
4. Estar: Espacios
y ambientes (ej. vecindario, escuela, naturaleza).
B. Necesidades Axiológicas
Según Max-Neef , las siguientes Son
las 9 necesidades humanas fundamentales:
1. Subsistencia (ej.
alimento, abrigo, trabajo)
2. Protección (ej.
sistemas de salud, seguridad social, cuidado)
3. Afecto (ej.
familia, amistades, privacidad)
4. Entendimiento (ej.
educación, comunicación, pensamiento crítico)
5. Participación (ej.
derechos, filiación, deliberación comunitaria)
6. Ocio (ej.
tiempo libre, juegos, espectáculos, descanso)
7. Creación (ej.
invención, arte, habilidades, trabajo autónomo)
8. Identidad (ej.
pertenencia, valores, lenguaje, historia personal)
9. Libertad (ej.
autonomía, igualdad de derechos, libre albedrío)
(En textos posteriores,
Max-Neef sugirió la posibilidad de incluir la Trascendencia, aunque la matriz clásica se basa en estas 9).
3. Tipología de
Satisfactores
No todos los satisfactores
cumplen su función de la misma manera; algunos, de hecho, pueden dificultar o
menoscabar el bienestar. Max-Neef los clasifica en:
· Violadores o Destructores: Al
pretender satisfacer una necesidad, destruyen la posibilidad de satisfacer esa
y otras necesidades (ej. el armamentismo, que bajo la excusa de la Protección,
destruye la Subsistencia, la Libertad y
el Afecto).
· Pseudo-satisfactores: Estimulan
una falsa sensación de satisfacción de una necesidad, pero no la resuelven en
el tiempo (ej. el consumismo desmedido o la moda para satisfacer la Identidad).
· Satisfactores Inhibidores: Por
el modo en que satisfacen una necesidad determinada, dificultan seriamente la
posibilidad de satisfacer otras (ej. la sobreprotección familiar, que atiende
la Protección pero inhibe la Autonomía o Entendimiento).
· Satisfactores Singulares: Se
dirigen a la satisfacción de una sola necesidad de forma puntual (ej. el voto
en unas elecciones para satisfacer la Participación).
· Satisfactores Sinérgicos: Son
los ideales en esta propuesta; al satisfacer una necesidad determinada,
estimulan y favorecen simultáneamente la satisfacción de otras (ej. la
lactancia materna, que satisface Subsistencia, pero
simultáneamente brinda Afecto, Protección e Identidad).
4. Pobreza y
Pobrezas de las Necesidades
En la economía tradicional se
habla de "pobreza" únicamente en términos de ingreso económico. Para
Max-Neef, no existe una pobreza, sino múltiples
pobrezas.
Cualquier necesidad humana
fundamental que no sea adecuadamente satisfecha revela una pobreza humana (ej.
la pobreza de protección por violencia, la pobreza de entendimiento por
deficiencias educativas, la pobreza de participación por autoritarismo). Cuando
estas pobrezas rebasan ciertos límites críticos, se generan patologías
colectivas.
5. La Propuesta
de Desarrollo
El Desarrollo a Escala Humana
aboga por:
· Autodependencia y escala local: Potenciar
el desarrollo desde abajo hacia arriba (comunidades, escuelas, organizaciones
locales), promoviendo la autonomía local frente al centralismo.
· Articulación de lo micro con lo macro: Conectar
las dinámicas locales con las estructuras globales sin perder el foco en la
persona.
· Sustentabilidad y ecología: Un
desarrollo equilibrado con la naturaleza que no comprometa el futuro de las
generaciones venideras.
2.
Críticas al Sistema Contemporáneo de Organización
del Estado desde el Desarrollo a Escala Humana
La teoría del Desarrollo a Escala
Humana (DEH), formulada por Manfred Max-Neef, Antonio Elizalde y Martín
Hopenhayn (1986), plantea una revisión crítica hacia la arquitectura y la
dinámica operacional de la estatalidad moderna. A continuación, se estructuran
los principales ejes del cuestionamiento que esta postura dirige hacia la
organización pública contemporánea:
2.1. El mito del productivismo Medido
por el Producto Interno Bruto(P.I.B)
El Estado contemporáneo evalúa la
efectividad de sus intervenciones a través de indicadores macroeconómicos
cuantitativos, tales como el Producto Interno Bruto (PIB), la tasa de consumo y
la balanza comercial. Desde el enfoque del DEH, esto supone una confusión ontológica
fundamental, en la que el crecimiento material de las cosas se asume
erróneamente como un equivalente directo del bienestar de las personas
(Max-Neef, 1993, 1998). Esta perspectiva invisibiliza la calidad de vida real,
permitiendo que las administraciones justifiquen la acumulación de capital a
expensas de la degradación ambiental, la precarización laboral y la
fragmentación social. En consecuencia, se propone una reorganización del
aparato estatal orientada a evaluar la gestión pública en función de la
capacidad de la población para satisfacer de forma equilibrada sus nueve
necesidades axiológicas fundamentales, y no del volumen de transacciones en el
mercado (Max-Neef et al., 1986).
2.2. La reducción del ciudadano a
consumidor y el imperio de los pseudo-satisfactores
Las políticas públicas de corte mercantilista confían de manera
desmedida en el mercado como el distribuidor principal de los medios de vida.
Al condicionar el acceso a los satisfactores al poder adquisitivo, el Estado
reduce la condición ciudadana a una función de demanda comercial (Max-Neef et
al., 1986). Sin embargo, las necesidades humanas no se adquieren como
mercancías. El modelo gubernamental actual sobreestimula la proliferación de pseudo-satisfactores —tales como el consumo suntuario
para simular identidad, o el entretenimiento alienante en
sustitución del ocio—, los cuales generan una falsa
sensación de resolución sin atender estructuralmente la necesidad (Max-Neef,
1993). Así, el Estado falla en garantizar las condiciones institucionales para
que las comunidades autoproduzcan sus propios satisfactores de manera autónoma.
2.3. Instituciones burocráticas como
satisfactores inhibidores o destructores
La estructura sectorial y altamente fragmentada del aparato
gubernamental —organizada en ministerios y secretarías aisladas— aborda los
problemas complejos de la sociedad de manera parcial y mecanicista (Max-Neef et
al., 1986). Desde la tipología del DEH, muchas de las herramientas de la
política pública tradicional terminan distorsionando sus objetivos iniciales:
- El asistencialismo como
satisfactor inhibidor: La implementación de subsidios pasivos y
transferencias directas sin componentes participativos atenúa la subsistencia de forma inmediata, pero inhibe
simultáneamente la participación,
la creación y la autonomía de
los receptores.
- La seguridad represiva como
satisfactor destructor: Las estrategias de
militarización y control policial, implementadas bajo el argumento de
garantizar la protección, suelen apelar a la
coerción, destruyendo en el proceso la libertad, la subsistencia y el afecto
comunitario.
2.4.
La ceguera ante las múltiples
pobrezas y el diagnóstico de patologías colectivas
En el diseño institucional
contemporáneo, la pobreza suele definirse exclusivamente en términos monetarios
o de privación de bienes materiales. En contraste, Max-Neef (1993) sostiene que
cualquier necesidad humana fundamental que no sea adecuadamente satisfecha
revela una pobreza específica. El autoritarismo estatal genera pobreza de participación; la precarización laboral y
las extensas jornadas urbanas producen pobreza de ocio y de afecto;
y los sistemas educativos memorísticos generan pobreza de entendimiento
(Max-Neef et al., 1986). Cuando estas pobrezas no materiales se acumulan y
rebasan ciertos límites críticos sin ser reconocidas por el Estado, se desatan
patologías colectivas —como la violencia estructural, la anomia social y las
adicciones— que la administración pública posteriormente intenta aplacar, de
manera ineficaz, mediante la contención policial.
2.5.
Centralismo, alienación política y la
trampa de los satisfactores singulares
La toma de decisiones en el Estado
moderno se caracteriza por esquemas jerárquicos y centralizados (top-down), donde la participación política ciudadana ha
quedado reducida al ejercicio periódico del voto (Max-Neef, 1993). Dentro de la
matriz del DEH, el voto ritualizado funciona como un satisfactor
singular: atiende de forma puntual la expresión formal de la participación, pero no democratiza las dinámicas
territoriales de la vida cotidiana. El centralismo estatal expropia la agencia
política a las comunidades, generando fricción y enajenación. Por ello, el DEH
aboga por un modelo de autodependencia local donde la gobernanza se ejerza
desde las bases organizadas (barrios, comunas y municipios), relegando al
Estado central a un rol de articulador y facilitador de los procesos
comunitarios (Max-Neef et al., 1986; Zabala Salazar, 2010).
Tabla 1. Resumen del Giro Paradigmático Requerido
|
Dimensión |
Estado
Contemporáneo (Mercantil / Burocrático) |
Estado desde el
Desarrollo a Escala Humana |
|
Soberanía |
Subordinada al
mercado y la acumulación de capital. |
Centrada en el
florecimiento de la persona y la vida. |
|
Métrica de Éxito |
Crecimiento del
PIB, balanza comercial, eficiencia fiscal. |
Satisfacción
integral de las 9 necesidades axiológicas. |
|
Concepto de
Pobreza |
Insuficiencia de
ingresos monetarios. |
Deficiencia
crítica en cualquiera de las necesidades humanas. |
|
Rol del Ciudadano |
Consumidor de
bienes y usuario pasivo de servicios estatales. |
Agente autónomo,
creador de satisfactores sinérgicos. |
|
Diseño
Institucional |
Centralista,
fragmentado en ministerios estancas, asistencialista. |
Descentralizado,
territorializado, facilitador de satisfactores sinérgicos. |
3. Propuesta
Metodológica e Institucional: Aplicación a las Políticas Públicas
Estructurar la administración del
Estado desde la perspectiva del Desarrollo a Escala Humana (DEH) exige
redefinir radicalmente la arquitectura pública tradicional. En este paradigma,
la función gubernamental abandona la maximización del beneficio financiero y la
acumulación de capital para reorientarse hacia la satisfacción integral de las
nueve necesidades humanas fundamentales y la generación sistemática de
satisfactores sinérgicos (Max-Neef, 1993; Max-Neef et al., 1986).
3.1.
Rediseño de la arquitectura administrativa: Transición a nodos de articulación
sinérgica
La burocracia tradicional fragmenta la atención
ciudadana en sectores cerrados e inconexos (Salud, Educación, Trabajo,
Vivienda). La propuesta del DEH exige sustituir este esquema por una estructura
articulada en torno a Nodos de Articulación Sinérgica, diseñados para
abordar múltiples necesidades simultáneamente bajo la coordinación general de
un órgano superior de desarrollo humano (Max-Neef, 1993):
Nodo 1: Vida, Cuidado y Protección Integral. Con foco en las necesidades de subsistencia
y protección, este nodo integra las funciones de salud pública, trabajo
digno, hábitat y gestión de riesgos. Su mecanismo operativo supera la entrega
pasiva de subsidios al articular redes comunitarias de cuidado, soberanía
alimentaria local y empleo con impacto social directo.
Nodo 2: Comprensión, Creación y Espacio Libre. Articula las necesidades de entendimiento,
creación y ocio. Transforma la educación y la cultura al
reemplazar la formación puramente instrumental orientada al mercado laboral por
modelos centrados en el pensamiento crítico, la investigación participativa y
los saberes locales. Asimismo, aborda el ocio como un derecho fundamental para
la salud mental y la contemplación.
Nodo 3: Ciudadanía, Identidad y Vínculo
Comunitario. Centrado
en las necesidades de participación, afecto e identidad,
engloba las áreas de gobernanza interior, justicia comunitaria, equidad de género
y derechos territoriales. Su dinamización operativa se fundamenta en
presupuestos participativos locales y en el reconocimiento de la diversidad
cultural sin homogenización burocrática.
Nodo 4: Autodependencia y Sostenibilidad
Territorial. Con foco
en la necesidad de libertad y la relación armónica con la biosfera,
coordina la planificación ambiental, las energías renovables y la economía
local. Implementa políticas descentralizadas para reducir la dependencia de
insumos externos y preservar la resiliencia de los ecosistemas locales.
|
Nodo de Articulación Sinérgica |
Necesidades Axiológicas Foco |
Funciones Administrativas
Integradas |
Mecanismo Operativo Sinérgico |
|
1. Vida, Cuidado y Protección |
Subsistencia y Protección |
Salud, trabajo digno, vivienda,
gestión de riesgos |
Redes
comunitarias de cuidado, soberanía alimentaria y trabajo socialmente
productivo. |
|
2. Comprensión y Creación |
Entendimiento, Creación y Ocio |
Educación, ciencia, cultura,
saberes locales, recreación |
Educación
crítica y emancipadora, investigación comunitaria y ocio no comercial. |
|
3. Ciudadanía e Identidad |
Participación, Afecto e
Identidad |
Gobernanza interior, justicia
comunitaria, derechos territoriales |
Presupuestos
participativos, cohesión vecinal y salvaguarda de la diversidad cultural. |
|
4. Autodependencia Territorial |
Libertad y relación con la
Biosfera |
Gestión ambiental, economía
local, energías renovables, hábitat |
Planificación
ecológica descentralizada y reducción de la dependencia externa. |
3.2. Descentralización, territorialidad y
autodependencia
Con el fin de evitar que la
gestión pública derive en patologías burocráticas u opresión centralista, la
praxis del DEH requiere una descentralización radical fundada en la escala
local (barrios, comunas y municipios) como el espacio donde las necesidades son
directamente perceptibles y gestionables (Max-Neef, 1993, 1998). Bajo este
enfoque ascendente, el Estado actúa prioritariamente como facilitador y garante
de la agencia comunitaria. La autodependencia territorial no implica el
aislamiento autárquico, sino la capacidad de las comunidades para gestionar sus
propios satisfactores, reduciendo la vulnerabilidad frente a shocks externos y
fortaleciendo la soberanía local (Max-Neef et al., 1986).
3.3.
Operacionalización en sectores clave: El entorno educativo como espacio
sinérgico
La aplicación del DEH en sectores
específicos demanda la transformación de las instituciones en entornos
sinérgicos. En el sector educativo, por ejemplo, la escuela deja de ser una
fábrica de capital humano para convertirse en un centro de articulación
comunitaria (Max-Neef, 1993). La implementación de huertos escolares
comunitarios, proyectos de cuidado territorial y modelos de justicia
restaurativa ilustra esta dinamización: un solo dispositivo
pedagógico-comunitario satisface simultáneamente la subsistencia
(alimento), el entendimiento (aprendizaje práctico), la participación
(trabajo colaborativo), el afecto (cohesión social) y la identidad
(arraigo territorial), superando los enfoques basados en la competencia
individual.
3.4.
Sistema de medición, presupuesto y evaluación
La administración pública
diseñada desde el DEH sustituye las métricas e instrumentos de planificación
convencionales mediante tres herramientas fundamentales:
- Presupuesto por Necesidades: La
asignación de recursos públicos no se ejecuta por partidas departamentales
o gasto operativo rígido, sino en función de la matriz de impacto en la
satisfacción de las necesidades humanas fundamentales (Max-Neef et al.,
1986).
- Índices Cualitativos de Bienestar e Índice de
Calidad de Vida (ICV-EH): La evaluación del éxito
gubernamental reemplaza la primacía del PIB por la medición cuantitativa y
cualitativa de la reducción de las "múltiples pobrezas" (tales
como las privaciones de participación, afecto o entendimiento) (Max-Neef,
1993).
- Auditoría de Límites Biofísicos y Ecológicos:
Todo programa o proyecto de inversión pública se somete a una evaluación
rigurosa sobre su sostenibilidad biofísica, prohibiendo intervenciones que
vulneren la capacidad de regeneración de la biosfera o superen los
umbrales ecológicos territoriales (Max-Neef, 1998).
5. Discusión y Desafíos de Implementación
La traducción
de los postulados del Desarrollo a Escala Humana (DEH) a la práctica gubernamental no está exenta de
fricciones estructurales. Llevar estas dinámicas al diseño de la política
pública implica enfrentarse a un conjunto de tensiones económicas, resistencias
institucionales y retos de gobernanza que condicionan su aplicabilidad real
(Max-Neef, 1993, 1998). A continuación, se analizan los tres desafíos
prioritarios para su viabilidad e implementación:
5.1.
Tensiones político-económicas: El choque entre la acumulación de mercado y la
escala humana
El obstáculo
principal radica en la incompatibilidad ontológica entre la lógica de
acumulación del capital del mercado globalizado y los principios de la economía
solidaria y la escala humana. Las economías contemporáneas operan bajo
incentivos que priorizan la maximización del beneficio financiero, la
extracción acelerada de recursos y la mercantilización de los bienes comunes
(Max-Neef, 1993). En este escenario, las iniciativas públicas orientadas a
promover la autodependencia o la soberanía comunitaria suelen enfrentar presiones
externas que buscan restringir la regulación social sobre el mercado. Como
señalan Max-Neef et al. (1986), sostener un modelo centrado en las personas
requiere de un marco regulatorio robusto y de voluntades políticas dispuestas a
subordinar el crecimiento económico cuantitativo al equilibrio ecológico y al
bienestar colectivo.
5.2. Resistencias burocráticas y culturales:
Inercia presupuestal y formación de servidores públicos
A nivel
institucional, la implementación del DEH colisiona con la inercia de la
administración pública tradicional, estructurada históricamente en silos
ministeriales y evaluaciones presupuestales de corto plazo (Zabala Salazar,
2010). El diseño de políticas públicas orientadas a la creación de
satisfactores sinérgicos exige transitar hacia esquemas presupuestales
intersectoriales y cualitativos. No obstante, esto demanda superar la rigidez
burocrática y transformar la cultura organizacional del sector público. Ello
requiere programas formativos para los servidores públicos que permitan
reemplazar la gestión tecnocrática asistencialista por competencias pedagógicas
y comunitarias capaces de dinamizar procesos participativos desde las bases
(Max-Neef, 1998).
5.3.
Viabilidad y escalabilidad: La articulación entre lo micro-local y lo
macro-estatal
Un desafío
central para la sostenibilidad de estas propuestas estriba en evitar que las
experiencias exitosas de autodependencia queden confinadas a microexperiencias
locales aisladas. Para Max-Neef (1993), la clave no reside en la mera
reproducción mecánica de proyectos de barrio o municipio, sino en la capacidad
de articular armónicamente la gestión micro-territorial con las estructuras
macro-estatales. El Estado debe actuar como un facilitador y garante de la
autonomía local, protegiendo las dinámicas comunitarias sin imponer
centralismos ni expropiar su autodeterminación política (Max-Neef et al.,
1986). Esta gobernanza multinivel requiere canales de diálogo transparentes que
garanticen que la planificación nacional responda genuinamente a los
diagnósticos y necesidades emergentes de los territorios.
6. Conclusiones
La integración
del enfoque del Desarrollo a Escala Humana en la formulación de políticas
públicas redefine radicalmente la función del Estado, exigiendo una transición
desde un modelo de administración mercantilista hacia un rol ético e
institucional enfocado en la preservación de la vida y el bienestar colectivo
(Max-Neef et al., 1986). En primer lugar, este paradigma exige sustituir
indicadores macroeconómicos cuantitativos, como el Producto Interno Bruto
(PIB), por métricas cualitativas centradas en la satisfacción integral y
equilibrada de las necesidades axiológicas fundamentales, evitando confundir el
mero crecimiento económico con el verdadero desarrollo humano (Max-Neef, 1993,
1998). En segundo lugar, se requiere superar la fragmentación burocrática
mediante la implementación de satisfactores sinérgicos que, desde
intervenciones locales, estimulen simultáneamente la participación, la
identidad y el afecto, erradicando a su vez aquellas políticas asistencialistas
que operan como satisfactores destructores e inhiben la autonomía comunitaria
(Max-Neef et al., 1986).
Asimismo, la
gobernanza pública demanda desplazar los esquemas centralizados jerárquicos (top-down) hacia dinámicas de
autodependencia y descentralización territorial, donde el Estado actúe como un
facilitador de la agencia local y de la capacidad organizativa de las
comunidades (Max-Neef, 1993). Esta reestructuración exige abordar las múltiples
pobrezas que trascienden el ingreso monetario —tales como la privación de
protección, participación o afecto—, reconociendo que su omisión perpetúa
patologías sociales estructurales (Max-Neef et al., 1986). En última instancia,
situar las necesidades humanas y la sostenibilidad ecológica en el centro de la
agenda pública devuelve la legitimidad al aparato estatal, transformando la
gestión pública en un acto de sostenimiento vital alineado con los límites
biofísicos de la naturaleza (Max-Neef, 1998; Red Latinoamericana de
Profesionales de la Orientación, 2025).
Referencias
Bibliográficas
Max-Neef,
M. (1993). Desarrollo a escala humana: Conceptos,
aplicaciones y algunas reflexiones. Icaria Editorial / Editorial
Nordan-Comunidad.
Max-Neef,
M. (1998). El desarrollo a escala humana: Una opción para
el futuro. Development Dialogue / Fundación Dag Hammarskjöld.
Max-Neef,
M., Elizalde, A., & Hopenhayn, M. (1986). Desarrollo a escala humana:
Una opción para el futuro. Development Dialogue,
(Número especial), 9–93.
Zabala
Salazar, H. (2010). El cooperativismo y la economía solidaria como alternativas de
vida y desarrollo humano. Revista Jurídica de Economía
Social y Cooperativa, 21, 45–68.
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