La Teoría del Desarrollo a Escala Humana como Marco Teórico y Metodológico

 

 para el Diseño de Políticas Públicas y Programas de Desarrollo Nacional

 

RESUMEN

 

Este artículo examina las limitaciones estructurales del sistema contemporáneo de organización del Estado bajo el modelo neoliberal y burocrático, caracterizado por su enfoque productivista y la fetichización del Producto Interno Bruto (PIB). Como alternativa paradigmática, se analiza la teoría del Desarrollo a Escala Humana (DEH) formulada por Manfred Max-Neef, Antonio Elizalde y Martín Hopenhayn. A partir de una revisión teórica y analítica, se argumenta que la gestión pública moderna genera una proliferación de satisfactores destructores, pseudo-satisfactores e inhibidores que invisibilizan las múltiples pobrezas no materiales y desencadenan patologías colectivas. Como respuesta metodológica e institucional, se propone una reorganización del aparato estatal fundada en la sustitución de la estructura ministerial sectorial por Nodos de Articulación Sinérgica (Vida y Cuidado; Comprensión y Creación; Ciudadanía e Identidad; Autodependencia Territorial), la descentralización radical a escala local y la adopción de indicadores cualitativos de bienestar. Finalmente, se discuten los desafíos de implementación derivados de las tensiones político-económicas frente al mercado globalizado, las inercias burocráticas y la necesidad de una articulación armónica entre la gestión micro-territorial y las estructuras macro-estatales.

 

Palabras clave: Desarrollo a Escala Humana, Estado contemporáneo, necesidades humanas fundamentales, satisfactores sinérgicos, políticas públicas, autodependencia local, Manfred Max-Neef.

 

ABSTRACT

 

This article examines the structural limitations of the contemporary state organization system under the neoliberal and bureaucratic model, characterized by its productivist focus and the fetishization of the Gross Domestic Product (GDP). As a paradigmatic alternative, it analyzes the Human Scale Development (HSD) theory formulated by Manfred Max-Neef, Antonio Elizalde, and Martín Hopenhayn. Based on a theoretical and analytical review, it argues that modern public management generates a proliferation of destructive, pseudo, and inhibiting satisfiers that overshadow non-material multiple poverties and trigger collective pathologies. As a methodological and institutional response, a reorganization of the state apparatus is proposed based on the replacement of sector-based ministerial structures with Synergic Articulation Nodes (Life and Care; Understanding and Creation; Citizenship and Identity; Territorial Self-Reliance), radical decentralization at the local scale, and the adoption of qualitative welfare indicators. Finally, implementation challenges arising from political-economic tensions with the globalized market, bureaucratic inertia, and the need for a harmonious articulation between micro-territorial management and macro-state structures are discussed.

 

Keywords: Human Scale Development, contemporary state, fundamental human needs, synergic satisfiers, public policy, local self-reliance, Manfred Max-Neef.

 

1.     INTRODUCCIÓN

 

Resumen de La teoría del Desarrollo a Escala Humana,

Esta teoría formulada por el economista chileno Manfred Max-Neef junto con un equipo multidisciplinario (Antonio Elizalde y Martin Hopenhayn) a finales de los años 80, plantea un cambio radical de paradigma: el desarrollo no debe centrarse en los objetos ni en el crecimiento económico, sino en las personas.

1. Principios fundamentales

· Las personas antes que las cosas: El crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) o la acumulación de bienes materiales no garantizan una mejor calidad de vida. El verdadero desarrollo se mide por la calidad de vida de las personas.

· Necesidades vs. Satisfactores: Max-Neef marca una distinción crucial:

o   Las necesidades humanas fundamentales son pocas, delimitadas y clasificables. Son las mismas en todas las culturas y en todos los periodos históricos. Lo que cambia a través del tiempo y las culturas no son las necesidades, sino la forma o los medios con que se satisfacen.

o   Los satisfactores son las formas de ser, tener, hacer y estar (individuales o colectivas) con las que se busca atender una o más necesidades.

2. Clasificación de las Necesidades Humanas

Max-Neef propone una matriz donde cruza dos dimensiones de necesidades:

A. Dimensiones Existenciales

Se refieren a los modos de vivenciar las necesidades:

1.     Ser: Atributos personales o colectivos (ej. salud, autoestima, receptividad).

2.     Tener: Instituciones, herramientas, leyes o normas (ej. hogar, libros, derecho al trabajo).

3.     Hacer: Acciones personales o colectivas (ej. investigar, cooperar, descansar).

4.     Estar: Espacios y ambientes (ej. vecindario, escuela, naturaleza).

B. Necesidades  Axiológicas

Según Max-Neef , las siguientes Son las 9 necesidades humanas fundamentales:

1.     Subsistencia (ej. alimento, abrigo, trabajo)

2.     Protección (ej. sistemas de salud, seguridad social, cuidado)

3.     Afecto (ej. familia, amistades, privacidad)

4.     Entendimiento (ej. educación, comunicación, pensamiento crítico)

5.     Participación (ej. derechos, filiación, deliberación comunitaria)

6.     Ocio (ej. tiempo libre, juegos, espectáculos, descanso)

7.     Creación (ej. invención, arte, habilidades, trabajo autónomo)

8.     Identidad (ej. pertenencia, valores, lenguaje, historia personal)

9.     Libertad (ej. autonomía, igualdad de derechos, libre albedrío)

(En textos posteriores, Max-Neef sugirió la posibilidad de incluir la Trascendencia, aunque la matriz clásica se basa en estas 9).

3. Tipología de Satisfactores

No todos los satisfactores cumplen su función de la misma manera; algunos, de hecho, pueden dificultar o menoscabar el bienestar. Max-Neef los clasifica en:

· Violadores o Destructores: Al pretender satisfacer una necesidad, destruyen la posibilidad de satisfacer esa y otras necesidades (ej. el armamentismo, que bajo la excusa de la Protección, destruye la Subsistencia, la Libertad y el Afecto).

· Pseudo-satisfactores: Estimulan una falsa sensación de satisfacción de una necesidad, pero no la resuelven en el tiempo (ej. el consumismo desmedido o la moda para satisfacer la Identidad).

· Satisfactores Inhibidores: Por el modo en que satisfacen una necesidad determinada, dificultan seriamente la posibilidad de satisfacer otras (ej. la sobreprotección familiar, que atiende la Protección pero inhibe la Autonomía o Entendimiento).

· Satisfactores Singulares: Se dirigen a la satisfacción de una sola necesidad de forma puntual (ej. el voto en unas elecciones para satisfacer la Participación).

· Satisfactores Sinérgicos: Son los ideales en esta propuesta; al satisfacer una necesidad determinada, estimulan y favorecen simultáneamente la satisfacción de otras (ej. la lactancia materna, que satisface Subsistencia, pero simultáneamente brinda Afecto, Protección e Identidad).

4. Pobreza y Pobrezas de las Necesidades

En la economía tradicional se habla de "pobreza" únicamente en términos de ingreso económico. Para Max-Neef, no existe una pobreza, sino múltiples pobrezas.

Cualquier necesidad humana fundamental que no sea adecuadamente satisfecha revela una pobreza humana (ej. la pobreza de protección por violencia, la pobreza de entendimiento por deficiencias educativas, la pobreza de participación por autoritarismo). Cuando estas pobrezas rebasan ciertos límites críticos, se generan patologías colectivas.

5. La Propuesta de Desarrollo

El Desarrollo a Escala Humana aboga por:

· Autodependencia y escala local: Potenciar el desarrollo desde abajo hacia arriba (comunidades, escuelas, organizaciones locales), promoviendo la autonomía local frente al centralismo.

· Articulación de lo micro con lo macro: Conectar las dinámicas locales con las estructuras globales sin perder el foco en la persona.

· Sustentabilidad y ecología: Un desarrollo equilibrado con la naturaleza que no comprometa el futuro de las generaciones venideras.

 

2.    Críticas al Sistema Contemporáneo de Organización del Estado desde el Desarrollo a Escala Humana

 

La teoría del Desarrollo a Escala Humana (DEH), formulada por Manfred Max-Neef, Antonio Elizalde y Martín Hopenhayn (1986), plantea una revisión crítica hacia la arquitectura y la dinámica operacional de la estatalidad moderna. A continuación, se estructuran los principales ejes del cuestionamiento que esta postura dirige hacia la organización pública contemporánea:

 

2.1. El mito del productivismo Medido por el Producto Interno Bruto(P.I.B)

 

El Estado contemporáneo evalúa la efectividad de sus intervenciones a través de indicadores macroeconómicos cuantitativos, tales como el Producto Interno Bruto (PIB), la tasa de consumo y la balanza comercial. Desde el enfoque del DEH, esto supone una confusión ontológica fundamental, en la que el crecimiento material de las cosas se asume erróneamente como un equivalente directo del bienestar de las personas (Max-Neef, 1993, 1998). Esta perspectiva invisibiliza la calidad de vida real, permitiendo que las administraciones justifiquen la acumulación de capital a expensas de la degradación ambiental, la precarización laboral y la fragmentación social. En consecuencia, se propone una reorganización del aparato estatal orientada a evaluar la gestión pública en función de la capacidad de la población para satisfacer de forma equilibrada sus nueve necesidades axiológicas fundamentales, y no del volumen de transacciones en el mercado (Max-Neef et al., 1986).

 

2.2. La reducción del ciudadano a consumidor y el imperio de los pseudo-satisfactores

 

Las políticas públicas de corte mercantilista confían de manera desmedida en el mercado como el distribuidor principal de los medios de vida. Al condicionar el acceso a los satisfactores al poder adquisitivo, el Estado reduce la condición ciudadana a una función de demanda comercial (Max-Neef et al., 1986). Sin embargo, las necesidades humanas no se adquieren como mercancías. El modelo gubernamental actual sobreestimula la proliferación de pseudo-satisfactores —tales como el consumo suntuario para simular identidad, o el entretenimiento alienante en sustitución del ocio—, los cuales generan una falsa sensación de resolución sin atender estructuralmente la necesidad (Max-Neef, 1993). Así, el Estado falla en garantizar las condiciones institucionales para que las comunidades autoproduzcan sus propios satisfactores de manera autónoma.

 

2.3. Instituciones burocráticas como satisfactores inhibidores o destructores

 

La estructura sectorial y altamente fragmentada del aparato gubernamental —organizada en ministerios y secretarías aisladas— aborda los problemas complejos de la sociedad de manera parcial y mecanicista (Max-Neef et al., 1986). Desde la tipología del DEH, muchas de las herramientas de la política pública tradicional terminan distorsionando sus objetivos iniciales:

 

  • El asistencialismo como satisfactor inhibidor: La implementación de subsidios pasivos y transferencias directas sin componentes participativos atenúa la subsistencia de forma inmediata, pero inhibe simultáneamente la participación, la creación y la autonomía de los receptores.
  • La seguridad represiva como satisfactor destructor: Las estrategias de militarización y control policial, implementadas bajo el argumento de garantizar la protección, suelen apelar a la coerción, destruyendo en el proceso la libertad, la subsistencia y el afecto comunitario.

2.4.        La ceguera ante las múltiples pobrezas y el diagnóstico de patologías colectivas

 

En el diseño institucional contemporáneo, la pobreza suele definirse exclusivamente en términos monetarios o de privación de bienes materiales. En contraste, Max-Neef (1993) sostiene que cualquier necesidad humana fundamental que no sea adecuadamente satisfecha revela una pobreza específica. El autoritarismo estatal genera pobreza de participación; la precarización laboral y las extensas jornadas urbanas producen pobreza de ocio y de afecto; y los sistemas educativos memorísticos generan pobreza de entendimiento (Max-Neef et al., 1986). Cuando estas pobrezas no materiales se acumulan y rebasan ciertos límites críticos sin ser reconocidas por el Estado, se desatan patologías colectivas —como la violencia estructural, la anomia social y las adicciones— que la administración pública posteriormente intenta aplacar, de manera ineficaz, mediante la contención policial.

 

2.5.        Centralismo, alienación política y la trampa de los satisfactores singulares

 

La toma de decisiones en el Estado moderno se caracteriza por esquemas jerárquicos y centralizados (top-down), donde la participación política ciudadana ha quedado reducida al ejercicio periódico del voto (Max-Neef, 1993). Dentro de la matriz del DEH, el voto ritualizado funciona como un satisfactor singular: atiende de forma puntual la expresión formal de la participación, pero no democratiza las dinámicas territoriales de la vida cotidiana. El centralismo estatal expropia la agencia política a las comunidades, generando fricción y enajenación. Por ello, el DEH aboga por un modelo de autodependencia local donde la gobernanza se ejerza desde las bases organizadas (barrios, comunas y municipios), relegando al Estado central a un rol de articulador y facilitador de los procesos comunitarios (Max-Neef et al., 1986; Zabala Salazar, 2010).



Tabla 1. Resumen del Giro Paradigmático Requerido

Dimensión

Estado Contemporáneo (Mercantil / Burocrático)

Estado desde el Desarrollo a Escala Humana

Soberanía

Subordinada al mercado y la acumulación de capital.

Centrada en el florecimiento de la persona y la vida.

Métrica de Éxito

Crecimiento del PIB, balanza comercial, eficiencia fiscal.

Satisfacción integral de las 9 necesidades axiológicas.

Concepto de Pobreza

Insuficiencia de ingresos monetarios.

Deficiencia crítica en cualquiera de las necesidades humanas.

Rol del Ciudadano

Consumidor de bienes y usuario pasivo de servicios estatales.

Agente autónomo, creador de satisfactores sinérgicos.

Diseño Institucional

Centralista, fragmentado en ministerios estancas, asistencialista.

Descentralizado, territorializado, facilitador de satisfactores sinérgicos.

 

3. Propuesta Metodológica e Institucional: Aplicación a las Políticas Públicas

Estructurar la administración del Estado desde la perspectiva del Desarrollo a Escala Humana (DEH) exige redefinir radicalmente la arquitectura pública tradicional. En este paradigma, la función gubernamental abandona la maximización del beneficio financiero y la acumulación de capital para reorientarse hacia la satisfacción integral de las nueve necesidades humanas fundamentales y la generación sistemática de satisfactores sinérgicos (Max-Neef, 1993; Max-Neef et al., 1986).

3.1. Rediseño de la arquitectura administrativa: Transición a nodos de articulación sinérgica

La burocracia tradicional fragmenta la atención ciudadana en sectores cerrados e inconexos (Salud, Educación, Trabajo, Vivienda). La propuesta del DEH exige sustituir este esquema por una estructura articulada en torno a Nodos de Articulación Sinérgica, diseñados para abordar múltiples necesidades simultáneamente bajo la coordinación general de un órgano superior de desarrollo humano (Max-Neef, 1993):

Nodo 1: Vida, Cuidado y Protección Integral. Con foco en las necesidades de subsistencia y protección, este nodo integra las funciones de salud pública, trabajo digno, hábitat y gestión de riesgos. Su mecanismo operativo supera la entrega pasiva de subsidios al articular redes comunitarias de cuidado, soberanía alimentaria local y empleo con impacto social directo.

Nodo 2: Comprensión, Creación y Espacio Libre. Articula las necesidades de entendimiento, creación y ocio. Transforma la educación y la cultura al reemplazar la formación puramente instrumental orientada al mercado laboral por modelos centrados en el pensamiento crítico, la investigación participativa y los saberes locales. Asimismo, aborda el ocio como un derecho fundamental para la salud mental y la contemplación.

Nodo 3: Ciudadanía, Identidad y Vínculo Comunitario. Centrado en las necesidades de participación, afecto e identidad, engloba las áreas de gobernanza interior, justicia comunitaria, equidad de género y derechos territoriales. Su dinamización operativa se fundamenta en presupuestos participativos locales y en el reconocimiento de la diversidad cultural sin homogenización burocrática.

Nodo 4: Autodependencia y Sostenibilidad Territorial. Con foco en la necesidad de libertad y la relación armónica con la biosfera, coordina la planificación ambiental, las energías renovables y la economía local. Implementa políticas descentralizadas para reducir la dependencia de insumos externos y preservar la resiliencia de los ecosistemas locales.

Nodo de Articulación Sinérgica

Necesidades Axiológicas Foco

Funciones Administrativas Integradas

Mecanismo Operativo Sinérgico

1. Vida, Cuidado y Protección

Subsistencia y Protección

Salud, trabajo digno, vivienda, gestión de riesgos

Redes comunitarias de cuidado, soberanía alimentaria y trabajo socialmente productivo.

2. Comprensión y Creación

Entendimiento, Creación y Ocio

Educación, ciencia, cultura, saberes locales, recreación

Educación crítica y emancipadora, investigación comunitaria y ocio no comercial.

3. Ciudadanía e Identidad

Participación, Afecto e Identidad

Gobernanza interior, justicia comunitaria, derechos territoriales

Presupuestos participativos, cohesión vecinal y salvaguarda de la diversidad cultural.

4. Autodependencia Territorial

Libertad y relación con la Biosfera

Gestión ambiental, economía local, energías renovables, hábitat

Planificación ecológica descentralizada y reducción de la dependencia externa.

3.2. Descentralización, territorialidad y autodependencia

Con el fin de evitar que la gestión pública derive en patologías burocráticas u opresión centralista, la praxis del DEH requiere una descentralización radical fundada en la escala local (barrios, comunas y municipios) como el espacio donde las necesidades son directamente perceptibles y gestionables (Max-Neef, 1993, 1998). Bajo este enfoque ascendente, el Estado actúa prioritariamente como facilitador y garante de la agencia comunitaria. La autodependencia territorial no implica el aislamiento autárquico, sino la capacidad de las comunidades para gestionar sus propios satisfactores, reduciendo la vulnerabilidad frente a shocks externos y fortaleciendo la soberanía local (Max-Neef et al., 1986).

3.3. Operacionalización en sectores clave: El entorno educativo como espacio sinérgico

La aplicación del DEH en sectores específicos demanda la transformación de las instituciones en entornos sinérgicos. En el sector educativo, por ejemplo, la escuela deja de ser una fábrica de capital humano para convertirse en un centro de articulación comunitaria (Max-Neef, 1993). La implementación de huertos escolares comunitarios, proyectos de cuidado territorial y modelos de justicia restaurativa ilustra esta dinamización: un solo dispositivo pedagógico-comunitario satisface simultáneamente la subsistencia (alimento), el entendimiento (aprendizaje práctico), la participación (trabajo colaborativo), el afecto (cohesión social) y la identidad (arraigo territorial), superando los enfoques basados en la competencia individual.

3.4. Sistema de medición, presupuesto y evaluación

La administración pública diseñada desde el DEH sustituye las métricas e instrumentos de planificación convencionales mediante tres herramientas fundamentales:

  1. Presupuesto  por Necesidades: La asignación de recursos públicos no se ejecuta por partidas departamentales o gasto operativo rígido, sino en función de la matriz de impacto en la satisfacción de las necesidades humanas fundamentales (Max-Neef et al., 1986).
  2. Índices Cualitativos de Bienestar e Índice de Calidad de Vida (ICV-EH): La evaluación del éxito gubernamental reemplaza la primacía del PIB por la medición cuantitativa y cualitativa de la reducción de las "múltiples pobrezas" (tales como las privaciones de participación, afecto o entendimiento) (Max-Neef, 1993).
  3. Auditoría de Límites Biofísicos y Ecológicos: Todo programa o proyecto de inversión pública se somete a una evaluación rigurosa sobre su sostenibilidad biofísica, prohibiendo intervenciones que vulneren la capacidad de regeneración de la biosfera o superen los umbrales ecológicos territoriales (Max-Neef, 1998).

5. Discusión y Desafíos de Implementación

La traducción de los postulados del Desarrollo a Escala Humana (DEH)  a la práctica gubernamental no está exenta de fricciones estructurales. Llevar estas dinámicas al diseño de la política pública implica enfrentarse a un conjunto de tensiones económicas, resistencias institucionales y retos de gobernanza que condicionan su aplicabilidad real (Max-Neef, 1993, 1998). A continuación, se analizan los tres desafíos prioritarios para su viabilidad e implementación:

5.1. Tensiones político-económicas: El choque entre la acumulación de mercado y la escala humana

El obstáculo principal radica en la incompatibilidad ontológica entre la lógica de acumulación del capital del mercado globalizado y los principios de la economía solidaria y la escala humana. Las economías contemporáneas operan bajo incentivos que priorizan la maximización del beneficio financiero, la extracción acelerada de recursos y la mercantilización de los bienes comunes (Max-Neef, 1993). En este escenario, las iniciativas públicas orientadas a promover la autodependencia o la soberanía comunitaria suelen enfrentar presiones externas que buscan restringir la regulación social sobre el mercado. Como señalan Max-Neef et al. (1986), sostener un modelo centrado en las personas requiere de un marco regulatorio robusto y de voluntades políticas dispuestas a subordinar el crecimiento económico cuantitativo al equilibrio ecológico y al bienestar colectivo.

5.2. Resistencias burocráticas y culturales: Inercia presupuestal y formación de servidores públicos

A nivel institucional, la implementación del DEH colisiona con la inercia de la administración pública tradicional, estructurada históricamente en silos ministeriales y evaluaciones presupuestales de corto plazo (Zabala Salazar, 2010). El diseño de políticas públicas orientadas a la creación de satisfactores sinérgicos exige transitar hacia esquemas presupuestales intersectoriales y cualitativos. No obstante, esto demanda superar la rigidez burocrática y transformar la cultura organizacional del sector público. Ello requiere programas formativos para los servidores públicos que permitan reemplazar la gestión tecnocrática asistencialista por competencias pedagógicas y comunitarias capaces de dinamizar procesos participativos desde las bases (Max-Neef, 1998).

5.3. Viabilidad y escalabilidad: La articulación entre lo micro-local y lo macro-estatal

Un desafío central para la sostenibilidad de estas propuestas estriba en evitar que las experiencias exitosas de autodependencia queden confinadas a microexperiencias locales aisladas. Para Max-Neef (1993), la clave no reside en la mera reproducción mecánica de proyectos de barrio o municipio, sino en la capacidad de articular armónicamente la gestión micro-territorial con las estructuras macro-estatales. El Estado debe actuar como un facilitador y garante de la autonomía local, protegiendo las dinámicas comunitarias sin imponer centralismos ni expropiar su autodeterminación política (Max-Neef et al., 1986). Esta gobernanza multinivel requiere canales de diálogo transparentes que garanticen que la planificación nacional responda genuinamente a los diagnósticos y necesidades emergentes de los territorios.

6. Conclusiones

La integración del enfoque del Desarrollo a Escala Humana en la formulación de políticas públicas redefine radicalmente la función del Estado, exigiendo una transición desde un modelo de administración mercantilista hacia un rol ético e institucional enfocado en la preservación de la vida y el bienestar colectivo (Max-Neef et al., 1986). En primer lugar, este paradigma exige sustituir indicadores macroeconómicos cuantitativos, como el Producto Interno Bruto (PIB), por métricas cualitativas centradas en la satisfacción integral y equilibrada de las necesidades axiológicas fundamentales, evitando confundir el mero crecimiento económico con el verdadero desarrollo humano (Max-Neef, 1993, 1998). En segundo lugar, se requiere superar la fragmentación burocrática mediante la implementación de satisfactores sinérgicos que, desde intervenciones locales, estimulen simultáneamente la participación, la identidad y el afecto, erradicando a su vez aquellas políticas asistencialistas que operan como satisfactores destructores e inhiben la autonomía comunitaria (Max-Neef et al., 1986).

Asimismo, la gobernanza pública demanda desplazar los esquemas centralizados jerárquicos (top-down) hacia dinámicas de autodependencia y descentralización territorial, donde el Estado actúe como un facilitador de la agencia local y de la capacidad organizativa de las comunidades (Max-Neef, 1993). Esta reestructuración exige abordar las múltiples pobrezas que trascienden el ingreso monetario —tales como la privación de protección, participación o afecto—, reconociendo que su omisión perpetúa patologías sociales estructurales (Max-Neef et al., 1986). En última instancia, situar las necesidades humanas y la sostenibilidad ecológica en el centro de la agenda pública devuelve la legitimidad al aparato estatal, transformando la gestión pública en un acto de sostenimiento vital alineado con los límites biofísicos de la naturaleza (Max-Neef, 1998; Red Latinoamericana de Profesionales de la Orientación, 2025).

Referencias Bibliográficas

Max-Neef, M. (1993). Desarrollo a escala humana: Conceptos, aplicaciones y algunas reflexiones. Icaria Editorial / Editorial Nordan-Comunidad.

Max-Neef, M. (1998). El desarrollo a escala humana: Una opción para el futuro. Development Dialogue / Fundación Dag Hammarskjöld.

Max-Neef, M., Elizalde, A., & Hopenhayn, M. (1986). Desarrollo a escala humana: Una opción para el futuro. Development Dialogue, (Número especial), 9–93.

Zabala Salazar, H. (2010). El cooperativismo y la economía solidaria como alternativas de vida y desarrollo humano. Revista Jurídica de Economía Social y Cooperativa, 21, 45–68.

 

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