Salud Vital y Desarrollo a Escala Humana:


Un Modelo Existencial, Despatologizador y Transicional

 

Carlos Borja[i],Amilkar A. Brunal[ii], Sherly Osorio[iii]

Red de Orientador@s 3.0

 

Resumen

Introducción: Las intervenciones en Orientación      escolar tradicionalmente han adoptado categorías prescientíficas y nosológicas derivadas del modelo biomédico y de la denominada psicología popular, reduciendo el bienestar, la salud y la felicidad  a constructos como la «salud mental» e incentivando la psicopatologización del malestar. Desde la perspectiva del materialismo eliminativo y el Modelo Existencial de Orientación      Transicional Confluente para el Desarrollo Humano (O.T.C. D.H.), este artículo fundamenta la invalidez ontológica del constructo «mente» y propone la “Salud Vital”, como una alternativa teórica y metodológica.Objetivo: Operacionalizar el constructo de Salud Vital e integrar la matriz de necesidades humanas fundamentales en el diseño, diagnóstico y evaluación cualitativa de l salud integral entendida como estilo de vida.Metodología: Se adoptó un enfoque de investigación social aplicada e investigación-acción (IA) fundamentado en la matriz axiológica de Manfred Max-Neef. Las necesidades humanas fundamentales se tradujeron en indicadores cualitativos de Salud Vital, articulando las tres dimensiones del Ser: Saber Tener (actitudinal), Saber Hacer (aptitudinal) y Saber Estar (convivencial). El ciclo metodológico contempló fases de diagnóstico (mapeo de satisfactores), intervención psico-socio-pedagógica y evaluación continua.Resultados y Discusión: La Salud Vital reubica el sufrimiento subjetivo y los desajustes emocionales no como fallas intrapsíquicas individuales, sino como manifestaciones sintomáticas de necesidades humanas articuladas dentro del ecosistema social. El uso del Índice de Sentido de Pertenencia y Reconocimiento (ISPR) y la identificación de satisfactores sinérgicos y destructores permiten desplazar la atención clínica reactiva hacia la transformación de los entornos institucionales y relacionales.Conclusiones: La Salud Vital constituye un marco conceptual y operativo despatologizador e inclusivo. Su integración en las políticas públicas de Salud y Educación, promueve la justicia socioeducativa, fortalece el agenciamiento comunitario y orienta la articulación intersectorial hacia el desarrollo integral y la consolidación de proyectos de vida con sentido.

Palabras clave: Salud Vital, Orientación     Escolar, Desarrollo Humano, Materialismo Eliminativo, Necesidades Humanas Fundamentales, Despatologización.

 

Vital Health and Human Development: An Existential, Depathologizing, and Transitional Model for School Guidance)

Abstract

Introduction: School guidance interventions have traditionally relied on prescientific and nosological categories derived from the biomedical model and folk psychology, reducing student well-being to constructs such as "mental health" and fostering the pathologization of emotional distress. Drawing from eliminative materialism and the Existential Model of Confluent Transitional Guidance for Human Development (O.T.C. D.H.), this paper demonstrates the ontological invalidity of the "mind" construct and proposes Vital Health as an alternative theoretical and methodological framework.Objective: To operationalize the construct of Vital Health and integrate the matrix of fundamental human needs into the design, diagnosis, and qualitative evaluation of Periodic Operational Plans for School Guidance.Methodology: An applied social research and participatory action research (PAR) approach was adopted, grounded in Manfred Max-Neef's axiological matrix. Fundamental human needs were translated into qualitative indicators of Vital Health across three dimensions of Being: Knowing How to Have (attitudinal), Knowing How to Do (aptitudinal), and Knowing How to Be/Coexist (relational). The methodological cycle encompassed three phases: diagnosis (satisfier mapping), psycho-socio-pedagogical intervention, and continuous evaluation.Results and Discussion: Vital Health reframes subjective distress and emotional dysregulation not as individual intrapsychic flaws, but as symptomatic manifestations of unmet fundamental human needs within the school or territorial ecosystem. Utilizing the Sense of Belonging and Recognition Index (ISPR) and identifying synergistic versus destructive satisfiers shifts the focus from reactive clinical referrals to the transformation of institutional and relational environments.Conclusions: Vital Health provides a depathologizing, inclusive, and operational framework for school guidance. Its integration into public education policies advances socio-educational justice, strengthens community agency, and guides intersectoral collaboration toward full human development and meaningful life projects.

Keywords: Vital Health, School Guidance, Human Development, Eliminative Materialism, Fundamental Human Needs, Depathologization.

 

1. Introducción

1.1. Fundamentación Epistemológica: Invalidez del Constructo «Mente» y su Implicación en la «Salud Mental»

Para avanzar en la construcción teórica y metodológica de posturas científicas rigurosas sobre los fenómenos comúnmente asociados a la «salud mental», resulta imprescindible cuestionar la validez ontológica y epistemológica del constructo mismo de «mente». Desde la perspectiva del materialismo eliminativo (Churchland, 1981, 1988), la «mente» no constituye una entidad substancial, un sistema funcional ni un ámbito independiente de la realidad, sino una reificación lingüística heredada de marcos explicativos precientíficos que requiere ser superada.

1.1.1. Desmontaje Epistemológico de la Psicología Popular

 

El término «mente» no refiere a un objeto observable ni a un fenómeno biológico verificado, sino que conforma el núcleo conceptual de la denominada psicología del sentido común o psicología popular (folk psychology) (Churchland, 1981; Churchland & Churchland, 1998). Históricamente, el concepto de «mente» fue introducido para llenar un vacío explicativo respecto a la conducta humana, de forma análoga a cómo las ciencias del pasado postularon el ánima para explicar la vida o el flogisto para la combustión (Churchland, 1988). Atribuir existencia a un "espacio mental" derivado de nociones cotidianas —tales como "creencia", "deseo" o "intención"— incurre en un error de categoría, transformando una metáfora prescientífica en una entidad presuntamente real (Churchland, 1981; Ryle, 1949).

 

1.1.2 Fracaso Explicativo de la Psicología Mente-Centrada

 

La invalidez teórica del constructo «mente» se evidencia en la incapacidad de la psicología popular para ofrecer un marco explicativo congruente con las ciencias naturales:

  • Incapacidad frente a patologías y procesos complejos: Las categorías tradicionales de la «mente» no aportan explicaciones causales ni mecanismos verificables sobre la memoria, la neurodegeneración (e. g., enfermedad de Alzheimer) o afecciones como la esquizofrenia. Atribuir estas manifestaciones a "desajustes mentales" carece de poder explicativo real (Churchland, 1981; Churchland & Churchland, 1998).
  • Estancamiento conceptual: A diferencia de las ciencias naturales, cuyas teorías evolucionan y se actualizan progresivamente, las categorías de la psicología popular se han mantenido inmutables desde la antigüedad clásica, lo que evidencia su carácter de teoría degenerativa (Churchland, 1981).
  • Incompatibilidad con el corpus de las ciencias naturales: La noción de «mente» genera aporías e inconvenientes filosóficos —tales como el problema de la interacción causal mente-cuerpo—, los cuales no derivan de la complejidad del fenómeno, sino de partir de un constructo mal formulado e inexistente (Churchland, 1988).

 

Superar y disolver el uso del constructo «mente» permite reorientar los diagnósticos y las intervenciones sociales hacia la descripción neurobiológica, la interacción socioambiental y la conducta observable del organismo. Esto sienta bases rigurosas para abordar las emergencias psicosociales y de salud desde la ciencia contemporánea.



1.2. «Salud Vital»: Constructo Alternativo al de «Salud Mental»

 

A partir del marco epistemológico y ontológico del Modelo Existencial de Orientación     Transicional Confluente para el Desarrollo Humano (O.T.C. D.H.), se trasciende la noción clínica tradicional de «salud mental» —frecuentemente reducida al modelo biomédico, la psicopatologización individual y la atención reactiva— para construir el concepto integrador de Salud Vital.

 

1.2.1. Definición Ontológica y Operacional del Constructo «Salud Vital»

 

A partir de la teoría del Desarrollo a Escala Humana , el constructo Salud Vital se define como:

El estado dinámico de equilibrio existencial, autorregulación y bienestar humano integral que resulta de la alineación sinérgica entre la cosmovisión actitudinal del sujeto, el despliegue funcional de sus aptitudes y su sentido de pertenencia en el tejido comunitario-relacional.

 

A diferencia de las concepciones tradicionales centradas en la ausencia de enfermedad o basadas en el constructo precientífico de «mente», la Salud Vital posiciona al ser humano como un organismo biocultural y socioafectivo capaz de agenciar su propia existencia y responder de manera transformadora a las exigencias de su entorno. En este sentido, el malestar subjetivo no se concibe como una falla anómala o intrapsíquica aislada del individuo, sino como la manifestación sintomática de fracturas en la interacción sociocultural o de tensiones no resueltas entre la persona, las dinámicas de la comunidad educativa y las condiciones socioestructurales y gubernamentales del territorio.La arquitectura de este constructo se fundamenta en la relación ontológica del Ser, la cual se sintetiza en la siguiente fórmula:

Ser = Tener + Hacer + Estar(convivir)

1.2.2. Desglose de las Dimensiones Constitutivas

  • El Eje Articulador (Saber Ser).

Constituye el núcleo ontológico de la Salud Vital. Representa la síntesis de la identidad subjetiva, el sentido de vida y la autodeterminación. No se concibe como una sustancia inmaterial, sino como el resultado emergente de la articulación coherente entre los recursos internos del sujeto y sus modos de interacción social.

 

  • Componente Actitudinal (Saber Tener - Actitudinal).

Refiere al acervo de disposiciones socioafectivas, éticas y emocionales que la persona posee y gestiona para hacer frente a las circunstancias del entorno. Representa el capital existencial del sujeto, sus valores y sus actitudes proactivas (voluntad de sentido en términos de Frankl). Se evalúa mediante indicadores como autorregulación emocional, resiliencia, antifragilidad, intencionalidad positiva, motivación intrínseca y posicionamiento ético frente a la vulnerabilidad.

 

  • Componente Aptitudinal (Saber Hacer - Aptitudinal).

 Comprende el conjunto de competencias cognitivas, ejecutorias, procedimentales y neurobiológicas que el organismo ha desarrollado mediante la mediación y el aprendizaje. Corresponde a la capacidad del sujeto de aportar al entorno mediante sus talentos y potencialidades , fortaleciendo el sentimiento de eficacia y logro. Es objetivable mediante funciones cognitivas estructuradas (percepción, análisis, resolución de problemas) y habilidades comunicativas(Comprensión y expresion Oral , ideográfica y escrita)y, flexibilidad cognitiva, capacidad de nivelación académica/formativa y pensamiento crítico.

 

  • Componente Relacional (Saber Estar - Convivencial).

 Constituye la dimensión ecocultural y comunitaria de la Salud Vital. Expresa la capacidad del individuo para vincularse de manera empática, justa, pacífica y productiva con los otros dentro de un contexto socioestructural determinado. Se objetiva mediante la cohesión social, la comunicación asertiva, la resolución pacífica de conflictos,el reconocimiento y aceptación de la diversidad/neurodiversidad social y la participación activa en redes de relación comunitaria.

 

La Salud Vital se consolida cuando el sujeto no solo posee herramientas actitudinales y aptitudinales (Saber Tener y Saber Hacer), sino que logra ponerlas al servicio de una coexistencia armónica y productiva y  a su vez  significativa Saber Estar, cristalizando la plenitud de su desarrollo humano: Saber Ser. Este constructo resulta operativo en entornos de vulnerabilidad social, desplazando el foco desde la patologización individual hacia el fortalecimiento integral de las capacidades de las personas como agentes de transformación comunitaria positiva.



1.2.3. Matriz Axiológica: La Taxonomía de las Necesidades Humanas (Max-Neef)

 

Con el propósito de operacionalizar la Salud Vital y evitar que permanezca como una categoría abstracta, esta propuesta adopta la matriz del Desarrollo a Escala Humana (Max-Neef et al., 1998) como instrumento axiológico y de evaluación diagnóstica. La Salud Vital se evalúa con base en el grado de satisfacción armónica y sistémica de todas las necesidades humanas axiológico/existenciales según la teoría de Desarrollo a Escala Humana de Manfred Max-Neef y el agregado propio de la necesidad de Comunicación:

  1. Subsistencia: Condiciones materiales, físicas y socioafectivas básicas para la vida.
  2. Protección: Entornos seguros, cuidado mutuo e integración en protocolos de gestión del riesgo.
  3. Afecto: Redes de apoyo socioemocional, empatía y validación del mundo interno o intrapsiquico.
  4. Entendimiento: Acceso al conocimiento, pensamiento crítico y comprensión del entorno.
  5. Participación: Agenciamiento democrático en las decisiones comunitarias e institucionales y la vida social en general.
  6. Ocio(Recreación): Tiempos de descanso, recreación y disfrute de experiencias estéticas diversas.
  7. Creación: Despliegue de la imaginación, resolución de problemas e innovación vocacional, diseño , implementación , rediseño experiencias estéticas diversas.
  8. Identidad: Autoconocimiento, reconocimiento sociocultural e Índice de Sentido de Pertenencia y Reconocimiento (ISPR).
  9. Libertad: Autonomía axiológica, decisión consciente y ejercicio de derechos.
  10. Comunicación: Expresión asertiva, diálogo intersubjetivo y construcción de acuerdos.

 

1.2.4. Implicaciones Pedagógicas y Metodológicas

 

Al concebir la Salud Vital como la confluencia en la dimensión existencial  del Ser de las necesidades existenciales Tener, Hacer y Estar, se transforma toda la práctica pedagógica y psicológica en los ámbitos formativos. Se transforma sustancialmente:

  • Líneas de base cualitativas: La taxonomía de necesidades funciona como un sistema de indicadores cualitativos para realizar diagnósticos contextualizados de la comunidad educativa, identificando cuáles necesidades son realizables mediante satisfactores sinérgicos y cuáles sufren de satisfactores destructores o inhibidores.

 

  • Despatologización del malestar: En el ámbito escolar, se evita la estigmatización individual del estudiante "problemático" o "diagnosticado". El foco de la intervención psicológica, pedagógica y sociológica se desplaza hacia el mejoramiento del clima escolar, el fortalecimiento de las prácticas convivenciales (Estar) y el diseño de políticas públicas e institucionales pertinentes.

 

  • Intervención interdisciplinaria y tripartita: Las acciones de Orientación     Educativa, articulan simultáneamente el plano intrapersonal (Tener actitudinal), el académico-vocacional/socio-ocupacional (Hacer) y el plano comunitario-gubernamental (Estar), garantizando que los proyectos de vida  contribuyan al bienestar colectivo y a la transformación de su entorno sociohistórico  con criterios solidarios/ecológicos .

 

2. Metodología

2.1. Diseño Metodológico: De la Matriz Axiológica a los Indicadores Cualitativos de Salud Vital

 

          El diseño metodológico adopta un enfoque de investigación social aplicada e investigación-acción (IA), integrando la taxonomía del Desarrollo a Escala Humana (Max-Neef et al., 1998) como matriz cualitativa de diagnóstico, evaluación y seguimiento.

 

2.1.1. Operacionalización de la Matriz Axiológica

 

Para transformar la matriz axiológica en una herramienta de gestión socioeducativa, las necesidades humanas fundamentales se traducen en indicadores cualitativos de Salud Vital, articulando las tres dimensiones del Ser: Tener (actitudes y cosmovisiones), Hacer (aptitudes y desempeño académico/laboral) y Estar (convivencia y sentido de comunidad).

 

Tabla 1. Matriz de indicadores cualitativos de Salud Vital

Necesidad Axiológica

Indicador Cualitativo de Salud Vital

Evidencia Cualitativa / Fuente de Verificación

Subsistencia

Condiciones básicas de bienestar físico y socioemocional que garantizan la permanencia escolar sin vulneraciones severas.

Triage sociofamiliar, reporte de soberanía alimentaria y asistencia a la red de salud.

Protección

Efectividad de los entornos seguros y la apropiación comunitaria de los protocolos de gestión de riesgos y rutas de atención.

Análisis de la activación de rutas de atención y clima de convivencia escolar.

Afecto

Presencia de redes de apoyo mutuo, empatía intersubjetiva y espacios de contención socioafectiva en el aula.

Diarios de campo, grupos focales y mediaciones pedagógicas (manteles blancos).

Entendimiento

Capacidad del estudiante para reflexionar críticamente sobre su entorno, su aprendizaje y su proyecto de vida.

Cartografía Vocacional, mapas de autoconocimiento y desempeño académico reflexivo.

Participación

Agenciamiento democrático y ejercicio efectivo de la voz estudiantil en las decisiones institucionales y comunitarias.

Actas de consejos estudiantiles, comités de convivencia y dinamización de pares.

Ocio

Disfrute del tiempo libre, expresión estética, juego no estructurado y desconexión restaurativa dentro de la escuela.

Mapeo de uso de espacios de descanso y talleres de expresión artística/lúdica.

Creación

Despliegue de la imaginación, innovación vocacional y capacidad para resolver problemas cotidianos y existenciales.

Proyectos pedagógicos de aula, narrativas integradas y productos de la estrategia Sinapsis.

Identidad

Índice de Sentido de Pertenencia y Reconocimiento (ISPR); nivel de afirmación subjetiva, diversidad y arraigo institucional.

Entrevistas a profundidad, narrativas autobiográficas y rúbricas de reconocimiento.

Libertad

Autonomía axiológica, toma de decisiones consciente y agenciamiento del propio plan de vida sin coerción.

Evaluación cualitativa de dilemas morales y rutas vocacionales elegidas con criterio propio.

Comunicación

Calidad del diálogo intersubjetivo, expresión asertiva de emociones y resolución de desacuerdos sin mediación punitiva.

Registros de mediación escolar, asambleas de aula y talleres de expresión comunicativa.

Nota. Adaptado de los fundamentos cualitativos del Modelo Existencial de Orientación     Transicional Confluente para el Desarrollo Humano (Brunal, 2026), articulado con la matriz del Desarrollo a Escala Humana (Max-Neef et al., 1998).

Para operacionalizar el concepto de Salud Vital en el entorno educativo y superar las aproximaciones biomédicas tradicionales, el modelo adopta la matriz del Desarrollo a Escala Humana como herramienta de evaluación e intervención cualitativa. Como se ilustra en la Tabla 2, cada una de las diez necesidades axiológicas fundamentales se traduce en un indicador cualitativo específico de Salud Vital, asociando sus respectivas fuentes de verificación empírica en la comunidad escolar.

Esta matriz metodológica permite evaluar de forma cualitativa el grado en que la institución escolar actúa como un entorno sinérgico para el bienestar estudiantil y a convivencia general. Necesidades como la Subsistencia y la Protección, se verifican a través de herramientas sociodemográficas. Por su parte, la dimensión socioafectiva y relacional (Afecto, Identidad y Comunicación) se objetiva mediante instrumentos narrativos e indicadores específicos, tales como el Índice de Sentido de Pertenencia y Reconocimiento (ISPR), el análisis del clima de convivencia y las mediaciones pedagógicas en el aula. Finalmente, el agenciamiento autodeterminado y la capacidad proyectiva del estudiantado (Entendimiento, Participación, Creación, Ocio y Libertad) se constatan en el despliegue de la Cartografía Vocacional, las narrativas integradas del método Sinapsis y el ejercicio ético en la toma de decisiones.

 

2.1.2. Fases de Implementación en los Planes de Orientación     

 

El ciclo metodológico se desarrolla en tres fases interconectadas dentro de la planificación periódica de la Orientación     Educativa:

Fase 1: Diagnóstico (Línea de Base Cualitativa):

A través de grupos focales, cartografías sociales y círculos de palabra, la comunidad educativa identifica el estado de sus necesidades mediante el Mapeo de Satisfactores. Se diferencian los satisfactores destructores o inhibidores (e. g., violencia verbal, sobreexigencia punitiva, estigmatización) de los satisfactores sinérgicos (e. g., escucha activa, rituales de acogida, proyectos colaborativos).

 

Fase 2: Diseño e Intervención:

Los Planes Operativos Periódicos de Orientación      diseñan acciones estratégicas dirigidas a mitigar los satisfactores destructores e intensificar los sinérgicos. Las acciones se estructuran en tres ejes articulados:

    • Psicológica: Acompañamiento a la dimensión actitudinal (Tener).
    • Pedagógica: Fortalecimiento del desarrollo aptitudinal (Hacer).
    • Sociológica: Transformación de las dinámicas relacionales y territoriales (Estar).

 

Fase 3: Evaluación y Seguimiento:

La evaluación de la Salud Vital no se mide por la ausencia de síntomas o por porcentajes de atención individual, sino por la transformación cualitativa del ecosistema escolar. Se evalúa el cambio en los indicadores cualitativos (como el aumento del Sentido de Pertenencia o la efectividad de las redes de afecto) mediante triangulación de fuentes: relatos de estudiantes, registros de observación participante de docentes y narrativas de las familias.

 

2.1.3. Despatologización y Contextualización del Malestar

 

Este diseño metodológico evita la estigmatización individual. Cuando un estudiante manifiesta malestar subjetivo, la lectura metodológica no busca una etiqueta psicopatológica aislada, sino identificar qué necesidad fundamental del ecosistema escolar o territorial se halla insatisfecha. De este modo, la Salud Vital se convierte en un indicador de la calidad de las relaciones comunitarias y de la justicia socioeducativa del territorio.

3. Discusión

3.1. Reconceptualización Ontológica: De la Medicalización a la Salud Vital

 

La integración del marco epistemológico del materialismo eliminativo (Churchland, 1981, 1988) dentro del Modelo Existencial de Orientación     Transicional Confluente para el Desarrollo Humano (O.T.C. D.H.),permite superar las limitaciones estructurales del enfoque biomédico tradicional en el ámbito escolar. Históricamente, la escuela ha importado categorías de la «psicología popular» y de la nosología psiquiátrica clínica, derivando en una marcada tendencia a la psicopatologización del malestar estudiantil. Al diagnosticar «trastornos intrapsíquicos» o «desajustes mentales» desvinculados del entorno sociocultural, los modelos tradicionales asumen una postura reduccionista que invisibiliza los determinantes ecosistémicos y socioestructurales que operan en los territorios educativos.

 

Por el contrario, la propuesta de la Salud Vital reubica el foco explicativo e intervencionista. Al fundamentarse en la relación ontológica del Ser —estructurada mediante la sinergia escalar entre el Saber Tener (actitudinal), el Saber Hacer (aptitudinal) y el Saber Estar (convivencial)—, el malestar no se interpreta como un atributo patológico individual o una «falla intrapsíquica», sino como el resultado emergente de la disrupción en la red de relaciones del sujeto con su entorno. Así, el sufrimiento subjetivo o la baja autorregulación emocional son comprendidos como manifestaciones sintomáticas de necesidades humanas fundamentales  insatisfechas (Max-Neef et al., 1998) dentro de la institución escolar o del tejido territorial.

 

3.2. Implicaciones para las Políticas Públicas en Orientación     Escolar

 

La transición conceptual del paradigma mente-centrado hacia la propuesta de la Salud Vital plantea una reestructuración profunda de las políticas públicas orientadas al bienestar estudiantil, la convivencia y la Orientación      Vocacional/socio-Ocupacional:

 

3.2.1. Despatologización e Intervención Institucional

 

Las políticas públicas educativas deben migrar de una atención reactiva, centrada en la remisión clínica individual, hacia modelos de intervención institucional y comunitaria. Cuando la Salud Vital se evalúa mediante la taxonomía de las diez necesidades humanas (Subsistencia, Protección, Afecto, Entendimiento, Participación, Ocio, Creación, Identidad, Libertad y Comunicación), la gestión de los equipos de Orientación escolar, deja de priorizar el número de estudiantes «atendidos individualmente» para enfocarse en la transformación de los factores institucionales que actúan como satisfactores destructores o inhibidores (e. g., violencia estigmatizante, prácticas evaluativas punitivas, exclusión de la neurodiversidad).

 

3.2.2. La Matriz Axiológica como Herramienta de Política y Evaluación

La incorporación del Índice de Sentido de Pertenencia y Reconocimiento (ISPR) y la evaluación cualitativa de la matriz de necesidades humanas ofrecen un marco estandarizado pero sensible al contexto territorial para la formulación de los Planes Operativos Periódicos de Orientación     Escolar. Esto permite a los entes territoriales y a las carteras de educación:

  • Reorientar la medición del «clima escolar» hacia indicadores cualitativos de desarrollo humano integral.

 

  • Articular las rutas de atención integral desde una perspectiva de derechos y de gestión del riesgo socioemocional, evitando la revictimización y el etiquetamiento temprano.

 

  • Generar estrategias comunitarias de contención, como mediaciones pedagógicas específicas (manteles blancos), espacios de expresión artística e iniciativas de dinamización entre pares.

 

3.2.3. Articulación Tripartita e Intersectorial

 

Dado que la Salud Vital demanda una convergencia entre el Tener, el Hacer y el Estar, las políticas de Orientación escolar, no pueden continuar operando de manera aislada dentro de la infraestructura del aula. Se requiere un modelo intersectorial que vincule a la escuela con las redes de salud comunitaria, las entidades gubernamentales del territorio, las organizaciones locales y las familias. Esta articulación asegura que la Orientación vocacional y socio-ocupacional no reduzcan al estudiante a un simple agente productivo para el mercado, sino que fortalezca proyectos de vida con sentido, arraigo territorial y compromiso ético-ciudadano.



3.3. Conclusión

 

Adoptar la Salud Vital como eje teórico y metodológico de la Orientación     escolar constituye un paso decisivo hacia la justicia socioeducativa. Al disolver el constructo de «mente» y operacionalizar el bienestar humano mediante la satisfacción armónica de las necesidades fundamentales, se consolida una práctica pedagógica y psicológica despatologizadora, inclusiva y radicalmente comprometida con el desarrollo pleno de las comunidades educativas en contextos de vulnerabilidad.

Contribución de Autores

  1. Conceptualización: Ideas y formulación de objetivos de la investigación Carlos Borja, Amilkar Brunal y Sherly Osorio
  1. Metodología: Desarrollo o diseño de la metodología y creación de modelos

Carlos Borja, Amilkar Brunal y Sherly Osorio

  1. Investigación: Carlos Borja, Amilkar Brunal y Sherly Osorio
  1. Revisión crítica y edición del manuscrito : Amilkar A.Brunal
  1. Supervisión: Carlos Borja

 

DECLARACIÓN DE USO DE HERRAMIENTAS DE INTELIGENCIA ARTIFICIAL

Durante la preparación y elaboración del presente manuscrito, los autores utilizaron la herramienta de Inteligencia Artificial Generativa Gemini (Google) con el propósito exclusivo de apoyar las tareas de sistematización conceptual, estructuración del texto, redacción técnica, traducción (Abstract) y adaptación del manuscrito al formato académico y norma APA (7.ª ed.).

Tras el uso de esta herramienta, los autores revisaron, editó/editaron corrigieron el contenido de forma exhaustiva, asumiendo la plena responsabilidad sobre la precisión, integridad, rigor teórico y originalidad del manuscrito final presentado. La IA no desempeñó ningún rol en la formulación de las hipótesis, el análisis crítico original, las conclusiones ni la autoría intelectual del trabajo.

Referencias Bibliográficas

 

Churchland, P. M. (1981). Eliminative materialism and the propositional attitudes. The Journal of Philosophy, 78(2), 67–90. https://doi.org/10.2307/2025900

 

Churchland, P. M. (1988). Matter and consciousness: A contemporary introduction to the philosophy of mind (Rev. ed.). MIT Press.

 

Churchland, P. S., & Churchland, P. M. (1998). On the contrary: Critical essays, 1987–1997. MIT Press.

 

Max-Neef, M. A., Elizalde, A., & Hopenhayn, M. (1998). Desarrollo a escala humana: Conceptos, aplicaciones y algunas reflexiones. Icaria Editorial / Editorial Nordan-Comunidad.

 

Ryle, G. (1949). The concept of mind. Hutchinson's University Library.

 



[i] Carlos Borja, Psicólogo, magister en salud mental escolar, doctorado en humanidades, investigador principal en MinCiencias, autor artículos científicos, capítulos, libros y productos de apropiación social del conocimiento, conferencista nacional e internacional. https://scholar.google.es/citations?hl=es&user=WgOfQb0AAAAJ / https://orcid.org/0000-0002-7271-3478 

[ii] Amilkar Brunal, Psicólogo, especialista en orientación educativa y desarrollo humano, magíster en investigación social interdisciplinaria. Orientador escolar desde 1994, investigador social en orientación socio-ocupacional y sexualidad de pareja. https://amilkarbrunal.blogspot.com/ / https://orcid.org/0000-0002-0328-7778 

[iii] Sherly Osorio León, psicóloga y pedagoga, magíster en neuropsicología y educación, doctora en ciencias de la educación. Orientadora escolar, investigadora y colíder de redes maestras que investigan, género y educación. https://sherlyosorioleon.blogspot.com G

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